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domingo, 23 de octubre de 2011

Con vistas desde el cristal.


Quiero que sientas, lo que yo siento,

y no tengo ni la mas remota idea de cómo hacerlo.

Porque cada vez que lo intento, me arrancas el corazón

para tocar una canción triste.

Yo que me bebería cada gota de viento por ti.

Y apagaría guerras enteras,

que quiero escalar a la cima mas alta de tu orgullo.

No tengo ni la mas remota idea de cómo hacerlo.

Y eso que conté hasta 10,000 horas.

Para volver a encender el teléfono y buscar tu número.

Y robé 100 millones de flores para ponértelas en tu pelo, y así arrancarte 101 millones de sonrisas.

Todo se queda en nada.

Porque no era nada.


miércoles, 3 de agosto de 2011

De la nada.

Recibió un adios repentino.

Un beso en los labios de otro.

Un silencio.

Un silencio grave.

Yermo y grave.

Roto por los llantos de los momentos de su ausencia que lo rodeaban.

Ausencia acompañada.

Acompañada de unos segundos.

De una mirada que lo apuñaló.

De una maleta repleta de mensajes incompletos.

De su casa vacía, y ahora desierta.

De un algo que los marcó para siempre.

De un algo que ahora era nada.

Pero que de haberles preguntado, habrían dicho que fue infinito.

Que lo fue.

Cómo lo era ahora.

Porque si bien nunca mas se volvieron a encontrar.

Aquello fue infinito.

Del infinito a la nada.

De la nada a nada más que infinito.