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viernes, 28 de diciembre de 2012

Por cada



Por cada sombra lejana, 
hay un cementerio de huesos,
lleno de tumbas vacías,
con lápidas escritas con mentiras,
cómo las palabras que se dicen sin sentir,
cómo los decálogos vacíos de gestos,
 y de besos que se ahogan,
que gritan de fuera hacia dentro. 

Mientras tanto Elia recorre la playa mojándose los pies 
preguntándose quién pintó las nubes y porqué las borra cuando mas le hacen falta.

miércoles, 3 de agosto de 2011

De la nada.

Recibió un adios repentino.

Un beso en los labios de otro.

Un silencio.

Un silencio grave.

Yermo y grave.

Roto por los llantos de los momentos de su ausencia que lo rodeaban.

Ausencia acompañada.

Acompañada de unos segundos.

De una mirada que lo apuñaló.

De una maleta repleta de mensajes incompletos.

De su casa vacía, y ahora desierta.

De un algo que los marcó para siempre.

De un algo que ahora era nada.

Pero que de haberles preguntado, habrían dicho que fue infinito.

Que lo fue.

Cómo lo era ahora.

Porque si bien nunca mas se volvieron a encontrar.

Aquello fue infinito.

Del infinito a la nada.

De la nada a nada más que infinito.

lunes, 30 de mayo de 2011

Terrazas soleadas y pequeños poemas.


Me huelen las manos a tí.
A tí y a tu perfume propio.
Que sabe a canela y limón.
A aire fresco.

Me sabe la boca a tus labios.
A tus ilusiones y sueños.
A tu futuro y tu talento.
A esperanza.

Me mata tu complicidad salvaje.
Tu pasión y desenfreno.
La que perfilas con tu ojos.
Con la que nunca fallas.

Me atan tus pechos desnudos.
Que me buscan torpemente.
Y les encanta encontrarse conmigo
y con mi lengua.

Me suenan tus frases de siempre.
Y tu risa destartalada.
Que hace que todo sea especial.
Lo convierte en único.

Me pierden tus palabras sencillas.
Que juegan a enrocarse.
A perderme y provocar el pánico.
A encantarme.

A meterme en líos.
Y pedirte una última copa.
o invitarte al cine.

A hacer que llores.
A que quieras matarme.
A que me llames imbécil
.
A serlo todo, y disfrutarlo todo.
A ser hoy, para mañana , ser mañana.






miércoles, 18 de mayo de 2011

Camino de Ítaca.



Nunca me gustaron los cambios.
La historia que yo escribo,
rara vez tiene giros de guión.

Claro, que jamás los rechacé si los hubo,
aposté por ellos y gané,
no tengo claro el qué, pero gané.

A veces pienso que debería dejarme llevar,
ser cómo tú, dejar que pase,
aprender a correr a favor del viento.

Otras veces, echo la llave y lo dejo aparcado,
que no me dañe, que no me afecte,
enseñarme a mi mismo que es mejor lo malo conocido.

Pero pocas, y cuando digo pocas quiero decir pocas,
me marcan una corazonada,
y deciden por mi que es hora de caminar sin prisas.

Y es que al fin y al cabo, lo importante no es el destino,
ni siquiera el objetivo.
Lo importante es disfrutar aunque nunca se llegue a Ítaca.



lunes, 9 de mayo de 2011

Solo porque me apeteció.



Solo porque me apeteció te llamé esta tarde,
porque me encanta no hablar de nada,
reírme de mi y contigo,
planear la noche,
escucharte.

Solo porque me apeteció te arropé conmigo,
porque me encanta olerte el pelo,
agarrarte la manos con fuerza,
hablarte al oído,
besarte.

Solo porque me apeteció me acosté contigo,
porque me encanta verte sin ropa,
notar tu aliento en mi cuello,
arañarte la espalda,
sentirme tuyo.

Y no deja de apetecerme,
pero contigo.