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lunes, 9 de enero de 2012

Arte moderno.



Me gustabas porque rimabas,
bueno no literalmente, figuradamente.
Simétricamente.

Tus ojos con tu sonrisa.
Tus manos con tus pechos.
Tus enfados con la forma que tenías de enamorarme.
Tu forma de follar con la de hacer el amor.

Toda tú, pura consonancia,
tan redonda, tan embaucadora,
como la quinta octava de un viejo Steinway & Sons.
Toda una ilusión sonora.

Un mecanismo al fin y al cabo,
sólo un ejercicio técnico y virtuoso,
para un aplauso fácil, un truco de magia.
Todo derroche de interpretación sin sentimiento.

Te depreciaste,
por no inspirar.
Te depreciaste... pero no me olvido
¡De lo bien que decoraste mis sábanas!



martes, 3 de enero de 2012

Autoretrato: 2012.



Mi vida está llena de contradicciones:

Tenerte dentro es una de ellas.
Querer tiempo para mi es otra.
Mi necesidad de estar solo.
La cantidad de palabras que digo sobre mi.
Mi autoestima.
La timidez que me hace parecer tan borde.
El sexo, que me sale por los poros.
Mi diplomacia.

Todo esto es parte de mi personalidad,
pero lo que sobra, se irá en 2012.
No me apetece que los mayas acierten y me pillen perdiendo el tiempo,
y mucho menos con lo que me quita el sueño.

lunes, 2 de enero de 2012

Se me enfrían las manos de esperar las tuyas.



Se me enfrían las manos de esperar las tuyas,
debajo de esta parada, en medio de un Madrid roto.
Pesan los segundos que estallan a gritos desde el reloj de Sol,
retumban entre las nubes grises y las caras tristes.

Se me enfrían las manos de esperar las tuyas,
en este tren hacia el norte, cargado de escarcha, vacío de ti.
Chirrían tus labios bajo las vías, cortadas como tus labios,
se me empañan los cristales con el vaho de tu silencio.

Se me enfrían las manos de esperar las tuyas,
porque ya no tengo tus bolsillos para guardarlas.
Se me enfrían las manos de esperar las tuyas,
porque ya no tengo no tengo tu piel para cubrirme.

sábado, 30 de abril de 2011

Invierno.




Es agradable no escuchar tu voz de vez en cuando.
Ni tu risa contagiosa y ridícula.

Desconectar de tu planeta
y prestar un poco de atencion al mio.

Mirar alrededor de mi y
dejar que te pierdas en tu autocomplacencia.

Poder tener tiempo para perder.
Poder tener espacio para llenar.
Poder querer y dejar de contenerme.

Porque querida, si te gusta el invierno.
-y quieres seguir jugando a este juego-
Al final seremos Diciembre y Enero.